Estoy triste?
He estado pensado mucho sobre sí escribir éste texto o no. En estas últimas semanas he estado subiendo a la pagina de Ink and Spices de Facebook una serie de dibujos que han despertado cierta preocupación en algunas amigas y me han preguntado si estoy bien porque por los dibujos les ha parecido que estoy triste o pasando por un mal momento.
Estoy triste? No, no creo estar triste, pero como otra amiga me dijo, más bien “nachdenklich” es decir meditabunda (pero no cabizbaja). Tampoco estoy mal, estoy sí pasando por un momento de transición, estoy ante un umbral que en algún momento tengo que cruzar. Y esto no es malo, pero a veces causa inquietud, estados un poco melancólicos tal vez. Éste umbral tiene que ver con un proceso que arrastro desde hace tiempo y que concretamente tiene que ver con el tema de retomar o no mi “carrera” como artista (no me gusta el término carrera, pero no se de que otro modo expresarlo). Hace poco decidí ver los dibujos que vengo haciendo desde que abrí el blog Ink and Spices (2010) y vi que tengo más de 500 dibujos acumulados, no todos buenos, muchos mediocres claro. Y la pregunta es qué hago ahora con todo esto o más bien con los futuros dibujos.
Hay algo dentro mio que se comienza a mover, a despertar y que me dice que ésta parte creativa de mi misma tiene que volver a tener un lugar importante, como que ya no esta siendo suficiente dibujar por dibujar, y tengo entonces que apuntar a algo. Y no se muy bien a qué. También sé que necesito este contrapeso creativo para sobrellevar un trabajo de oficina por el cual tengo sentimientos encontrados (pero eso es otra historia). Ese es el umbral ante el que me encuentro y que tengo que cruzar, pero me aterra. Por ahora.
A. también está en un momento de transición. Tal vez él y yo estemos en una especie de mid-life crisis necesaria, no como pareja, sino individualmente. Estos periodos implican claro, situaciones nuevas, ajustes, diálogos y consensos.
Cumplí en enero 46 años, creo que muchas de las personas que siguen Ink and Spices son bastante jóvenes, quizás yo tenga casi la edad de las madres de algunas. Cuando tenía 20 y tantos pensaba que a los 40 y tantos ya no habrían cambios, que ésta edad era una especie de meta, de lugar inamovible, a donde se llegaba, con suerte, con algunos de los planes ya realizados. Pero no había sido así y por suerte. Cada década para mi ha representado cambios y desafíos, nunca se llega a ningún " lugar concreto", porque parece ser que la vida es movimiento, cambios, sorpresas buenas y malas, adaptación, una constante toma de decisiones, y de umbrales que cruzar.
La semana que viene me van a operar, nada grave, nada peligroso. Pero el saber de esta operación me hace inevitablemente cuestionarme cosas, revaluar mi vida. Hace poco hablaba con unas amigas al respecto. Hacemos tantos planes a futuro, pensamos en mañana y nos olvidamos del ahora. Quizás habría que vivir con una cierta dosis de irresponsabilidad. Esa fabula de la cigarra y las hormigas trabajadoras: a la cigarra nadie le quita lo bailado y al final consiguió pasar el invierno con las hormigas, es decir al final alguna solución habrá (claro que esta no es la moraleja de la fabula). Pero ésto es de esas cosas que es más fácil decirlas que hacerlas. He pensado mucho en estos días en la película A solitary man, con Michael Douglas, en la que después de una visita de rutina al médico, el protagonista ni espera a que le digan los resultados de sus análisis, simplemente se pregunta qué sentido tiene todo, el haber vivido como un hombre ejemplar toda su vida, y simplemente se va del consultorio y “hace de su vida un chaleco” como se dice, es decir hace todo lo que la sociedad no espera de un hombre de su edad.
No quiero hacer lo del protagonista de la película, pero si sé que debería preocuparme menos y hacer más de las cosas que me gustan y darle menos importancia a todo aquello que me molesta. También es de esas cosas que es más fácil decir que hacer.
Es de todo esto de donde nacen estos dibujos melancólicos y aparentemente tristes. La historia o la anécdota de cada dibujo no siempre es melancólica. Los dibujos de los pequeños diálogos de él y ella, tienen muchos trasfondos, y muchos provienen de momentos de humor, aunque a veces no lo parezca.
Escribo entonces ésto para tranquilizar a mis amigas y amigos, y para quienes no me conocen pero me siguen en Ink and Spices, bueno, me conocen ahora quizás un poquito más. Estoy bien, estoy pensando, y se que todo esto es para estar mejor, hasta el próximo umbral del camino.
Estoy triste? No, no creo estar triste, pero como otra amiga me dijo, más bien “nachdenklich” es decir meditabunda (pero no cabizbaja). Tampoco estoy mal, estoy sí pasando por un momento de transición, estoy ante un umbral que en algún momento tengo que cruzar. Y esto no es malo, pero a veces causa inquietud, estados un poco melancólicos tal vez. Éste umbral tiene que ver con un proceso que arrastro desde hace tiempo y que concretamente tiene que ver con el tema de retomar o no mi “carrera” como artista (no me gusta el término carrera, pero no se de que otro modo expresarlo). Hace poco decidí ver los dibujos que vengo haciendo desde que abrí el blog Ink and Spices (2010) y vi que tengo más de 500 dibujos acumulados, no todos buenos, muchos mediocres claro. Y la pregunta es qué hago ahora con todo esto o más bien con los futuros dibujos.
Hay algo dentro mio que se comienza a mover, a despertar y que me dice que ésta parte creativa de mi misma tiene que volver a tener un lugar importante, como que ya no esta siendo suficiente dibujar por dibujar, y tengo entonces que apuntar a algo. Y no se muy bien a qué. También sé que necesito este contrapeso creativo para sobrellevar un trabajo de oficina por el cual tengo sentimientos encontrados (pero eso es otra historia). Ese es el umbral ante el que me encuentro y que tengo que cruzar, pero me aterra. Por ahora.
A. también está en un momento de transición. Tal vez él y yo estemos en una especie de mid-life crisis necesaria, no como pareja, sino individualmente. Estos periodos implican claro, situaciones nuevas, ajustes, diálogos y consensos.
Cumplí en enero 46 años, creo que muchas de las personas que siguen Ink and Spices son bastante jóvenes, quizás yo tenga casi la edad de las madres de algunas. Cuando tenía 20 y tantos pensaba que a los 40 y tantos ya no habrían cambios, que ésta edad era una especie de meta, de lugar inamovible, a donde se llegaba, con suerte, con algunos de los planes ya realizados. Pero no había sido así y por suerte. Cada década para mi ha representado cambios y desafíos, nunca se llega a ningún " lugar concreto", porque parece ser que la vida es movimiento, cambios, sorpresas buenas y malas, adaptación, una constante toma de decisiones, y de umbrales que cruzar.
La semana que viene me van a operar, nada grave, nada peligroso. Pero el saber de esta operación me hace inevitablemente cuestionarme cosas, revaluar mi vida. Hace poco hablaba con unas amigas al respecto. Hacemos tantos planes a futuro, pensamos en mañana y nos olvidamos del ahora. Quizás habría que vivir con una cierta dosis de irresponsabilidad. Esa fabula de la cigarra y las hormigas trabajadoras: a la cigarra nadie le quita lo bailado y al final consiguió pasar el invierno con las hormigas, es decir al final alguna solución habrá (claro que esta no es la moraleja de la fabula). Pero ésto es de esas cosas que es más fácil decirlas que hacerlas. He pensado mucho en estos días en la película A solitary man, con Michael Douglas, en la que después de una visita de rutina al médico, el protagonista ni espera a que le digan los resultados de sus análisis, simplemente se pregunta qué sentido tiene todo, el haber vivido como un hombre ejemplar toda su vida, y simplemente se va del consultorio y “hace de su vida un chaleco” como se dice, es decir hace todo lo que la sociedad no espera de un hombre de su edad.
No quiero hacer lo del protagonista de la película, pero si sé que debería preocuparme menos y hacer más de las cosas que me gustan y darle menos importancia a todo aquello que me molesta. También es de esas cosas que es más fácil decir que hacer.
Es de todo esto de donde nacen estos dibujos melancólicos y aparentemente tristes. La historia o la anécdota de cada dibujo no siempre es melancólica. Los dibujos de los pequeños diálogos de él y ella, tienen muchos trasfondos, y muchos provienen de momentos de humor, aunque a veces no lo parezca.
Escribo entonces ésto para tranquilizar a mis amigas y amigos, y para quienes no me conocen pero me siguen en Ink and Spices, bueno, me conocen ahora quizás un poquito más. Estoy bien, estoy pensando, y se que todo esto es para estar mejor, hasta el próximo umbral del camino.




La vida es una sucesión de umbrales que hay que cruzar.
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