Llegó con tres heridas....

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Miguel Hernández

Iniciamos y recorremos la vida marcados por estas tres heridas, las tres duelen, las tres son inevitables, sobre todo la de la muerte, la única certeza con la cuál nacemos y para la cual nunca estamos preparados. 

Ayer, minutos más tarde después de despedir a una amiga en la estación de tren, me llegó la noticia que sus padres habían fallecido. Así para ella un día que fue feliz, en cuestión de segundos se convirtió en uno de los más tristes de su vida. Y se me parte el alma por ella.

Como cualquier ser vivo en este planeta, nacemos, crecemos y morimos, sin excepción. Y sin embargo la muerte viene como un desgarro terrible, como un inmenso dolor el cual uno cree que nunca acabará. Las heridas tal vez se cierran, pero las cicatrices quedan de por vida. Morir es algo casi inaceptable.

Me pregunto cómo viven la muerte los otros animales. Tienen duelo? Tienen ritos? Sé que los elefantes realizan una especie de velorio. Que los perros se entristecen.

Como para cualquier ser vivo en este planeta, vivir es una eterna lucha por sobrevivir. Un animal que vive en la selva o en la calle está a merced de otros animales, de la gente, del frio, o las sequías, o las inundaciones, o el hambre. Encontrar comida no es fácil, y así se les va la vida.

Cuando vivíamos en las cavernas no debe de haber sido muy diferente. Y ahora que tenemos tecnologías y comodidades (algunos) tampoco es fácil. Millones de personas tienen que lidiar en su día en día con la violencia, con el hambre, con la pobreza. Los que tenemos la suerte de vivir un poco más tranquilos y con las cuestiones básicas más o menos cubiertas igual vivimos plagados de miedos: miedo a perder el trabajo, miedo de no poder llegar a fin de mes, miedo a fracasar en este mundo donde todos aparentan ser exitosos, miedo de enfermarnos, miedo a envejecer (porque las posibilidades de perder el trabajo, enfermar, y morir se hacen más latentes), miedo de que nuestros seres queridos se enfermen o mueran, miedo a morir nosotros. Y ni que decir del día a día: resolver tramites, lidiar con cosas del trabajo, lidiar con cosas de la casa, lidiar con otras personas, lidiar con el mundo. Y por si lo externo fuera poco tenemos que lidiar con nosotros mismos, nuestras emociones, y sentimientos.

Por más que cada semana salgan nuevos libros de auto-ayuda y artículos que nos hacen sentir culpables si no somos felices, exitosos y optimistas, hay no más que admitir que somos frágiles, eternamente vulnerables, somos nada en el contexto que es este planeta y su historia de millones de años. Somos partículas que así como llegamos nos iremos, y eso nos causa angustia, esa es quizás la angustia existencial más grande y habrá no más que asumirla.

Qué es entonces la felicidad o como cabe la felicidad dentro de esta compleja maquinaria de emociones y entornos adversos que es la vida? Cómo vivir entonces? Con precauciones para no tentar a la muerte, si es que acaso eso fuese posible, o lanzarnos cada día al vacío, como si fuese el último, o encontrar ese equilibrio entre ambos extremos?. Cómo ir por la vida con nuestros dolores y llantos acumulados sin que se hagan tan pesados que nos impidan seguir? Cómo?

Que difícil que es vivir al fin y al cabo.... y no hay segunda vuelta.






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