Repaso

Hoy me puse a releer los primeros posts que subí a mi blog, el cual comencé en febrero del 2010. Me dio cierta nostalgia ver los dibujos que hacía, estaba tanteando, buscando experimentando. Con mucha inseguridad, con temor. Y con mucha insatisfacción. Hoy veo los dibujos y me gustan. Hay una frescura que se pierde cuando uno encuentra un nicho, como lo he encontrado con los dibujos de linea que hago últimamente; por ello me dieron ganas hoy de hacer algo con acuarelas, como en aquellas épocas.

Yo estaba tan triste, tan perdida en ese tiempo. El 2 de marzo del 2010 escribí que no sabía quien era en ese momento, en quien me estaba convirtiendo, porque tenía la certeza de que me estaba reinventando (aunque sin saber en que dirección o cómo). Que aquel era un nuevo momento en mi vida, una re-definición de mi identidad – que la Valia que conocía hasta ese momento había expirado y que intuía que había otra mujer que estaba por salir. Y que había llorado y que estaba triste, pero que así y todo sabía que ese momento era una oportunidad única de reinventare. Y así ha sido. Aquí estoy.

El 6 de marzo de ese mismo año escribí sobre extrañar, sobre el sentirme extranjera en Alemania y daba como ejemplo el yodeling, de que nunca podría entenderlo o sentirlo como algo cercano (en comparación con un bolero digamos) Y he aquí que ya he hecho 2 cursos de yodeling, y que este país es ya mi hogar, y que ya no me quejo de los alemanes, porque en algunas cosas me mimetizo con ellos. Como me di cuenta en este ultima vacación en Santa Cruz, donde siempre, pero siempre llegué minutos antes de lo acordado a cualquier cita.

Y el 10 de marzo escribí , hablando de los recuerdos que „de alguna manera estos recuerdos sintetizan lo que no encuentro en Berlín, lo que no hay en Berlín, lo que no habrá en Berlín; pero Berlín tendrá sus cosas y sus momentos también. Qué será lo que recordare de Berlín cuando algún día me vaya de aquí?“ Y ahora en 3 meses me iré de Berlín, y efectivamente Berlín tiene sus cosas y ha tenido tantos momentos, y he cultivado tantos afectos, que seguro extrañaré Berlín y tendré una lista de las cosas que me harán falta.

Sí, soy otra distinta de la que llego. Más feliz, más en casa. Definitivamente más feliz.











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