Crónica porteña
Que voy a decir, Buenos Aires ha sido una experiencia intensa.
Entre el viernes y el sábado me encontré con mi amiga Liliana de las épocas de facultad, y hoy se vino desde La Plata mi amiga Pina a verme y en un momento casi histórico me reuní con Liliana y Pina, quienes a su vez hacía casi 15 años que no se veían. Nos fuimos a comer pizza, tomar y vino y hablar. 21 años de no vernos, una inmensa necesidad de hablar, de ponernos al día, y con la misma confianza y cariño de hace mil años cuando éramos compañeras de facultad. Es como si el tiempo no hubiese pasado, la confianza y el cariño sin limites sigue ahí.
Faltó Mariana, que se nos fue muy pronto y hoy la extrañe y nos hizo falta. Charlamos horas, y quisimos ir a la terraza del hotel, a la piscina, a seguir poniéndonos al día. La piscina estaba cerrada, entonces fuimos al bar de la esquina donde estaban dos colegas alemanes y nos sentamos con ellos y fue como unir el pasado y el presente. Lo que fui y lo que soy. Donde estuve y donde estoy. Y fue una de esas noches donde la únicas palabras validas son armonía y alegría, y donde una confirma que no hay nada más lindo que conectar
Buenos Aires puede ser una maga.
Entre el viernes y el sábado me encontré con mi amiga Liliana de las épocas de facultad, y hoy se vino desde La Plata mi amiga Pina a verme y en un momento casi histórico me reuní con Liliana y Pina, quienes a su vez hacía casi 15 años que no se veían. Nos fuimos a comer pizza, tomar y vino y hablar. 21 años de no vernos, una inmensa necesidad de hablar, de ponernos al día, y con la misma confianza y cariño de hace mil años cuando éramos compañeras de facultad. Es como si el tiempo no hubiese pasado, la confianza y el cariño sin limites sigue ahí.
Faltó Mariana, que se nos fue muy pronto y hoy la extrañe y nos hizo falta. Charlamos horas, y quisimos ir a la terraza del hotel, a la piscina, a seguir poniéndonos al día. La piscina estaba cerrada, entonces fuimos al bar de la esquina donde estaban dos colegas alemanes y nos sentamos con ellos y fue como unir el pasado y el presente. Lo que fui y lo que soy. Donde estuve y donde estoy. Y fue una de esas noches donde la únicas palabras validas son armonía y alegría, y donde una confirma que no hay nada más lindo que conectar
Buenos Aires puede ser una maga.
Comentarios
Publicar un comentario